El Bonsáikitten

El Bonsáikitten

En varios mensajes, nuestros visitantes nos pidieron que opináramos acerca del Bonsái Kitten.
En principio no quisimos hacer referencia al tema porque nuestra página está dedicada a homenajear a las mascotas, entre ellas, los gatos y fomentar una cultura de respeto y amor hacia ellos, tratando de que cunda el ejemplo que muchas personas nos dan con las emotivas historias enviadas.
En este contexto, el propio objetivo de este sitio se contrapone abiertamente a todo acto que conlleve el más mínimo maltrato hacia el Animal, porque la sola existencia de muchísimas páginas que fomentan el respeto por las mascotas habla a las claras de que contra la promoción de prácticas como aquella, la gente responde mayoritariamente optando por brindar bienestar y afecto a los animales.
En este comienzo de milenio y como secuela indeseable del que pasó, convivimos con un culto de lo macabro que pretende ser presentado como una forma más de expresión cultural.
El Bonsái Kitten es una de tantas manifestaciones de esta seudo cultura que privilegia el horror efectista, olvidando que el arte, al igual que la vida se nutre primordialmente de la belleza (en el sentido más amplio del término).
Estos últimos días, hemos oído que esta práctica que se describe con minuciosidad desde un sitio de la red, en realidad no existe y que sólo se trataría de un ensayo virtual realizado por un grupo de estudiantes universitarios.
Exista o no, su sola difusión nos alerta respecto de la impunidad de la que gozan quienes así actúan y de la falta de severidad para castigar el maltrato al Animal. Porque si en lugar de proponer métodos para producir deformaciones o enanismo en mascotas, se describiera minuciosamente idéntica fórmula para utilizarla en seres humanos, sin duda alguna, los gobiernos de casi todas las regiones del mundo alzarían su voz condenatoria.
Ello habla a las claras del bajísimo nivel de respeto que, salvo en algún que otro país, en general se tiene por los animales.
Entonces, la respuesta a esta cultura de la tortura y la muerte es el repudio más enérgico que podamos expresar, enviando cartas a las autoridades correspondientes, llamándolas por teléfono o concurriendo personalmente a sus despachos, exigiéndoles se pronuncien en repudio de estas prácticas y legislen para impedir incluso su formulación aún cuando esta sea meramente hipotética.
Paralelamente a ello, NO VISITEMOS NI DIFUNDAMOS EL NOMBRE DE AQUEL SITIO, porque de este modo lo tornaremos huérfano de objetivo y contribuiremos a su extinción, evitando también que las criaturas, impulsadas por su curiosidad natural se enfrenten a tan deplorable espectáculo.