El Perro Anciano

El perro anciano

Cuando nuestra mascota tenga aproximadamente doce años, se podrá decir que es anciana. Las razas más pequeñas, tienden a ser más longevas (entre 14 y 17 años).
Las de contextura más grande suelen vivir menos. Aunque toda regla tiene sus excepciones, pues mi querida mascota, por ejemplo, vivió con dignidad hasta los 17 años (un Collie). Todo depende, en gran medida, de la atención y del amor que uno le brinde.
Los cuidados que requiere el perro anciano son idénticos a los que necesita una persona mayor: visitas más asiduas al médico veterinario, proveerle de un colchón bien mullido, reducir su ingesta calórica, pues al ser menos activos tienden a engordar, paseos frecuentes en la medida de sus posibilidades y seguramente, tratamientos para prevenir o paliar enfermedades típicas de la vejez.
Habremos de prestar atención a su movilidad (si puede caminar, incorporarse, sentarse o acostarse) y asistirlo discretamente si es necesario, porque muchas veces estos problemas suelen deprimir a los animales que en su juventud han sido muy activos y autosuficientes.
Si siente ahogo o respira con dificultad debemos seguir los consejos de su veterinario y tranquilizarlo con caricias y ternura durante los episodios de sofocación.
También deberemos estar atento a la aparición de dolores o molestias muy fuertes, si orina o defeca con alguna dificultad.
En esta etapa, la mascota necesita que retribuyamos con comprensión, cuidado y amor todo el afecto y la alegría que durante muchos años nos regaló sin pedirnos nada a cambio.
Al igual que los humanos, merece transcurrir su vejez sin perder su dignidad, acompañado y apoyado por sus seres queridos.
El brillo de sus ojos nos dirá si aún le queda una luz para seguir adelante. Y en tanto esa luz, que alimentaremos con muestras de afecto y comprensión, no se apague, estaremos a su lado todo el tiempo que nos necesite.

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