La Mascoterapia

Algo sobre animales que ayudan a curar

Se trata de perros, delfines y todo animal domesticado que se puedan imaginar.
El simple contacto con un animalito, acariciarlo, darle de comer, hablarle, da una sensación de placer, tranquilidad y regocijo que ayuda a terapias y tratamientos para los chicos con capacidades diferentes.
Por ejemplo, en el Zoológico de Luján se forman grupos de chicos con capacidades especiales donde aunando la naturaleza, los niños y los animales se produce un efecto maravilloso.
Es el contacto físico sin temor con los animales y el medio ambiente.
Los pequeños perciben que el animal los necesita y que entre ellos pueden establecer una conexión con códigos propios.
El trabajo se realiza con la participación de organizadores de distintas instituciones.
Los médicos del Hospital Pedro Elizalde, ayudados por un perro labrador lograron que un niño con problemas severos para relacionarse con los demás, que llevaba más de un año y medio de tratamiento, se conectara con el animal, con quien pronto comenzó a jugar.
En sólo dos sesiones, con observación profesional, la labradora logró lo que un médico no consiguió en año y medio.
No debemos olvidarnos de los delfines. Ellos también ayudan en las terapias, sobre todo con chicos que sufren problemas musculares y neurológicos.
Trabajan juntos entrenadores, médicos neurólogos, cuidadores, paciente y delfín.
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La Dra. Elsa Szwarcman nos hizo llegar interesante material sobre el tema:
Abordaje terapéutico a través de la zooterapia
Estimulación Terapéutica a través de perros con chicos
con todo tipo de discapacidades motrices y psicológicas
(Autistas, Síndrome de Down etc.)

ZOOTERAPIA… O DE ANIMALES QUE CURAN Y EDUCAN
INTRODUCCIÓN
Una vez leí en alguna parte… “Las mejores medicinas no siempre vienen en forma de cápsulas o de inyecciones, sino que a veces tienen cuatro patas y son muy peludas……”
La zooterapia no es una técnica de medicina alternativa es un abordaje diferente a nivel terapéutico.
Los antiguos griegos creían que los perros podían sanar enfermedades y los tenían como coterapeutas en sus templos de curación.
El trabajo con animales domésticos tiene sus comienzos como base científica en el año 1792, en Inglaterra, donde el medico William Tuke, empleo perros para mejorar las condiciones de vida, las cuales eran bastante deplorables, de los pacientes internados en manicomios.
Luego en 1867, en Alemania, se utilizaron perros para el tratamiento de pacientes epilépticos. En 1944, la Cruz Roja, en Nueva York, utilizo perros en la rehabilitación de ex combatientes.
Mundialmente existen programas donde se utilizan perros con pacientes internados o ambulatorios, estos aumentan los niveles de autoestima lo cual colabora en la recuperación de los mismos.
¿CUÁL ES EL SECRETO?
Los animales, en especial los perros, por instinto, reconfortan personas enfermas y estimulan en el caso de niños con trastornos emocionales y/o físicos.
En California, en un centro de atención de pacientes HIV, se sumo a la terapia sus mascotas, dándoles a estas personas otra razón para luchar contra esta enfermedad.
La utilización del perro específicamente, esta fundamentada porque es alguien con quien vivir, alguien a quien poder cuidar, alguien que no cuestiona, que no condena, que únicamente ama y nos saca de la monotonía y la soledad.
En el caso de los niños autistas, movilizan al niño de tal forma que a través de la estimulación por medio del juego, el movimiento permanente, los lengüetazas, la utilización de juguetes con sonido por parte de los perros, sacan al niño del ensimismamiento y estimula la sociabilidad, y la conciencia del otro.
En niños con trastornos no tan profundos, (ej: trastornos de aprendizaje y conducta) incentiva el concepto del otro, de grupo, dado que cada niño trabaja con un solo perro, incluyéndolo este al resto. Esto es, el perro hace incluir, por su concepto de jauría, al niño al resto del grupo.
Además contribuye al desarrollo de sus habilidades sociales y del sentido de responsabilidad. Esto se lleva a cabo por la secuencia de trabajo donde el niño desde que llega a la sesión pasa desde el juego a la responsabilidad de su mascota a cargo.
Según Sheldreke “los perros nunca mienten acerca del amor”.
Durante el tratamiento, cuanto más fuerte sea el lazo con el perro, mayores y más rápidos son los resultados positivos del mismo.
Los perros entrenados específicamente en este tipo de terapias, tienen la capacidad de saber cuando un niño o adulto necesita consuelo y se esmera en proporcionarlo.
En nuestro programa de Zooterapia, dependiente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, se atienden niños y adolescentes con diversas patologías (ej: autismo, trastornos emocionales, trastornos de locomoción, etc) .
En el grupo contamos con 3 perros de raza Labrador Retriever,(Dreamer, Delfina y Becky) , 3 Golden Retriever (Sheila, Brenda y Mora) y 1 Shetland Sheepdog (Runy).
Estos fieles amigos y “coterapeutas naturales”, trabajan de lunes a viernes con niños con diferentes patologías.
Siempre alegres y dispuestos a todo y a todos, desarrollan su día de trabajo sin presentar oposición y respondiendo siempre con afecto.
Estos perros llevan una crianza y una vida diferente, esto lo detallaremos mas adelante.
Básicamente y resumiendo, el tratamiento se basa en el juego y el afecto entre el niño y el perro. Se trata de estimular a los niños a arrojar diferentes juguetes con sonido, a los cual el perro no solo los hace sonar hasta devolverlo, estimulando el sentimiento del otro y del dar y recibir. Se lleva a cabo caminatas, donde cada niño, camine o use muletas o silla de ruedas, tomados de la correa pasean con el perro a su lado, así estimulamos motricidad.
ANÉCDOTAS QUE EJEMPLIFICAN:
* María es una niña cuadripléjica con rasgos autistas, juega con Mora, una Golden. Al principio la niña no podía estirar ni movilizar su agarrotada mano y pie. En sus juegos con Mora, y a través de los lengüetazas permanentes que esta le disponía tanto en la mano como en los pies, ya que María, se sacaba permanentemente los zapatos y la perra le sacaba las medias. Con el tiempo se logro que la niña comience a sujetar objetos con su mano ya no tan agarrotada, sino más distendida además de aumentar la capacidad y los tiempos de atención.

* Roberto, es un niño autista. Al comenzar la terapia se encontraba en un encierro típico de la patología.
Dreamer , uno de los labradores, poco a poco, logra que el niño lo acepte, y permita estar junto a él. Le trae varios juguetes, elegidos por el propio perro, ya que la caja de juguetes, se encuentra en el piso del lugar de trabajo. No pasaba nada. El perro después de un rato de tener
su cabeza apoyada en el regazo del pequeño, se levanta y trae un trozo de correa y se la coloca en la mano a Roberto, quien sujeta un extremo,
hasta ese momento, el niño no había tomado conciencia de la existencia del perro, quien al instante comienza a tirara suavemente, y el niño responde del otro extremo de la correa. Este juego llevo a elevar la mirada del niño hacia los ojos de Dreamer, un gigante y de corazón y alma. Ahí comenzó realmente el tratamiento.

* Karina, una joven muy introvertida de 16 años, cuyo diagnóstico de derivación era psicosis, no hablaba y se alejaba siempre del grupo.
Delfina una de las labradoras, la iba a buscar y la traía al grupo, tomándola la mano suavemente con su boca. Cada vez que la mirada de Karina se fijaba en algún punto, Delfina le llenaba la cara de lengüetazas o comenzaba a oprimirle la mano sin lastimar.
En las caminatas notamos que Karina comenzaba a hablar muy bajito con Delfina, contándole cosas. Estos nos permitió acercarnos a la joven y poder basar el tratamiento en las cosas que le contaba a la perra.
Como conclusión: hay cosas que solo en el corazón de un niño y un perro se pueden comprender y que frente a la mirada de un adulto, que a perdido la capacidad de juego, no pasan mas que por un simple juego.
Quizás el secreto sea ese. Los adultos deberíamos volver a jugar mas con nuestras mascotas para que ellas nos devuelvan el secreto de tomarnos un tiempo, para disfrutar del viento, del sol y de la buena compañía y recordarnos…que vale mas una buena caricia, una buena lengüetada que mil palabras.
HACIA UNA ANTIGUA-MODERNA TERAPIA
….”El hombre tiene un gran poder de habla, pero la mayor parte de lo que dice es vano y engañoso. Los animales apenas pueden hablar, pero lo poco que dicen es útil y veraz; y es mejor una cosa pequeña y cierta que una gran falsedad.”….
Leonardo Da Vinci- 1500
La medicina no reconoce que los perros puedan tener un poder curativo, pero han podido incluirlos en la práctica de este tipo de abordaje terapéutico a través de los programas de animales de compañía en función terapéutica a cargo de voluntarios.
Las visitas de enfermos o ancianos acompañados por animales tienen una influencia reconfortable en los mismos pues tienen como característica sacar del ensimismamiento.
Asimismo los animales muestran una notable sensibilidad a las necesidades y la condición de determinadas personas en particular.
Los perros son sumamente perceptivos de las necesidades de los pacientes.
Ya Sigmund Freud tenia como asistente en sus terapias una perra Chow Chow, que no era un simple adorno, sino que era parte del proceso de la cura con animales de compañía, como él lo llamaba.
Esta perra se sentaba tranquilamente a los pies del diván durante la sesión psicoanalítica, por momentos tomaba intervención en la terapia.
También es sabido que a menudo las personas hablan a sus animales y a veces se confiesan con ellos de una manera regular.
Los perros específicamente, incrementan la autoestima y provocan en sus amos sentimientos de bienestar dado que “ encarnan condiciones básicas de coherencia, empatía y mirada incondicionalmente positiva”, las cuales son condiciones necesarias de cualquier terapeuta.
En este tipo de técnica se aprovecha la necesidad de contacto y de ser amados que tienen los animales. Quizás la mayor ventaja de estos seres sea la capacidad inmensa que tienen de amar en forma incondicional.
O quizás sea esta una óptica particular de humanización de la conducta de estos perros.
Durante toda nuestra vida hemos visto a perros especializados en detectar droga, encontrar personas enterradas en catástrofes, y sin ir muy lejos los perros héroes en el atentado de las torres gemelas y del Pentágono, además, perros actores, perros de defensa. Estos están presentes a lo largo de toda nuestra vida, no ocurre lo mismo con los perros destinados a la tarea terapéutica.
Los perros al igual que otros animales, como el gato y el caballo, realizan desde hace muchos años una labor sanitaria muy importante, y no me refiero al trabajo como lazarillo, ni a los que ayudan a enfermos de Parkinson, sirviéndoles de apoyo físico cuando pierden el equilibrio, sino me refiero a todos esos perros destinados a colaborar en terapias que mejoran las condiciones motrices y/o psicológicas de personas discapacitadas o inadaptadas socialmente.
Estos perros casi figuran en el anonimato, y día tras día entregan todo su afecto a niños con parálisis cerebral, síndrome de Down, autismo y otros tipos de patologías, ya sea internadas o en condiciones ambulatorias.
Estos personajes con todo su esfuerzo logran arrancar una mirada, una sonrisa a niños y adultos en diálisis, con esmero y delicadeza, que a veces el mismo profesional tratante no tiene. Apoyan sus cabezas sobre el regazo del paciente esperando una caricia e intercambiar una mirada. Es un contacto casi mágico.
Estos perros tienen como único adiestramiento, obediencia básica, enseñarles juegos específicos, acompañar, escuchar , dar cariño y no pedir nada a cambio.
Estos perros se adiestran desde pequeños, a partir de los 3 meses, a disfrutar de la compañía humana, a estar pendientes de con quien están jugando, a quien acompañan, y se notan resultados realmente sorprendentes.
Llevo casi 15 años trabajando en esta temática y día tras día me cuesta consignar en mis notas lo que veo y como lo llevan a cabo, porque a veces no encuentro una explicación científica frente a los hechos.
En el mundo de las patologías diversas, de las discapacidades diversas cada una se presenta diferente en cada individuo, se expresan diferente, estos perros se adaptan y saben, una vez adiestrados, manejarse como él mas avezado de los terapeutas.
Esta forma de terapia no se hace improvisadamente, requieren de todo un trabajo y una preparación minuciosa, tanto por parte de los perros como de los terapeutas a cargo.
Algunos pacientes necesitan potenciar ciertas conductas, otras pueden necesitar mayor estimulación física y otras una combinación de ellas.
Es sabido que la presencia de un perro con ancianos ayuda a controlar la tensión arterial, mejora la depresión y la angustia y disminuye las posibilidades de riesgos coronarios.
Pero el empleo de perros terapéuticos no solo se utilizan en discapacidades sino en centros penitenciarios donde su atención y cuidado resulta muy positivo en la labor de reeducación social de los internos.

Beneficios que puede aportar un perro:
Acompañamiento
Apoyo afectivo
Mejora de la socialización
Apoyo emocional
Estimula la comunicación
Mejora el estado psicosocial

¿CÓMO SELECCIONAR UN PERRO?
Los perros al igual que las personas cada uno, a pesar de pertenecer a una misma raza, tienen su propio carácter y personalidad, por lo tanto debemos seleccionar el ejemplar adecuado para cada caso, asegurándose su inclusión en el grupo de trabajo.
Una de las formas de elección del cachorro y es la que utilizamos hasta ahora en nuestro grupo es el Test de Campbell, donde medimos, entre otras cosas:
Atracción social
Seguir al amo
Dominación social
Dignidad
Sensibilidad sonora
Sensibilidad visual
A través de esta técnica, la cual se aplica a partir de los dos meses se infiere si el cachorro va a tener un carácter dominante, equilibrado, sumiso, independiente, etc.
Nosotros recomendamos, dado los resultados obtenidos al Labrador y Golden Retriever. Porque?
Estos perros nacieron como perros de caza y su temperamento responde a este fin, pero su versatilidad lo hace adecuado para la zooterapia.
Son perros de estructura fuerte, ágiles y activos y por sobre todo de muy buen carácter. Inteligentes y entusiastas frente a las consignas.
Aprenden con facilidad. Tienen muy buen carácter, es muy sociable.
Su posición paciente y amable con los niños, lo convierte en un perro seguro y confiable para este trabajo.
Además rescatamos su característica de necesitar mucho ejercicio, convirtiéndolo en un perro incansable para trabajar con diferentes grupos de pacientes.
También debemos aclarar, que aunque recomendamos estas razas, estas no son las únicas, aunque pueden ser las mas adecuadas.
Nuestros perros fueron incluidos desde el comienzo a participar de las actividades, al principio en forma pasiva, después y una vez adiestrado, en forma activa.
Se respeta sus horas de descanso y desde el comienzo, como ya lo explique, se lo integra a un ambiente familiar y sobre todo en contacto con niños. No viven en caniles y se trata de que en los momentos de no estar en contacto con pacientes, permanezcan en grupo, por varias razones, algunas de ellas: siguen practicando los juegos aprendidos entre ellos, mejoran el trabajo grupal y aprenden a compartir espacios.
El tipo de alimentación es sumamente importante al igual que su ritmo.
Alimento a mis perros con Royal Cannin Maxi Energy, en una cantidad que duplica lo que un perro normal comería. Esto es por la cantidad de calorías que pierden durante la actividad.
Desayunan dos horas antes de comenzar a llegar los grupos de pacientes y al medio día, les vuelvo a dar una ración y luego descansan, a veces hay que atarlos para obligarlos a bajar la ansiedad por el juego.
Además, y es lo exigido por ley, son desparasitados una vez al mes, y bañados una vez por semana con un shampoo desinfectante.
Mes por medio les doy un complejo de vitaminas y minerales, además cada uno tiene su libreta sanitaria con la revisión sanitaria mensual.
¿CÓMO SE DESARROLLA LA TERAPIA?
Se trasladan los perros al lugar de trabajo, en este caso, al Parque Julio A. Roca, donde funciona de Lunes a Viernes el Centro de atención de zooterapia, dependiente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Antes que lleguen los pacientes los llevo a caminar y practico un rato de obediencia básica, lo cual beneficia el trabajo de todo el día.
Luego se colocan los elementos de juego en la pista de trabajo o en la sala, depende de las condiciones climáticas.
El cajón de juegos es lo ultimo en colocar en el centro del espacio a trabajar.
Llegan los pacientes, los 7 perros van a recibir a los mismos a los vehículos o bien a la entrada del lugar, los saludan y automáticamente se dirigen acompañando a los niños a la pista de trabajo.
En el caso de niños autistas, los perros, van solos a buscar los juguetes al cajón y se los llevan a los pacientes.
De lo contrario, y esto se convierte en una escena hermosa, tanto paciente como mascota, están sumergidos en dicho cajón con juegos eligiendo a dúo con que elemento jugar.
Luego, pasamos a una segunda etapa donde se coloca la correa a los perros y cada paciente con su perro, comienza una caminata grupal.
Esto se lleva a cabo con todo tipo de patologías, caminen por su cuenta o no.
Al regreso , toman un refrigerio, le dan de tomar agua a los perros, y nos sentamos en el pasto a llevar a cabo una tarea de estimulación pasiva. Los perros permanecen permanentemente al lado del paciente,
Por ultimo cada uno cepilla al perro con el que trabajo y jugó, esto tiene una función de cariño desde el perro, y estimulación motriz y afecto hacia el niño. Reforzando el vinculo con el otro, como así también la necesidad de cuidado.
Por ultimo, y esto se repite con cada grupo, el perro acompaña al paciente hacia el vehículo o entrada.
Se trata de llevar adelante un trabajo tranquilo , cíclico y programado de estimulación, y son los perros los que encuentran el camino de cómo llevarlo a cabo.
Gracias Dra. Elsa Szwarcman

Curso de Zooterapia

En el curso de zooterapia, la licenciada Elsa Szwarcman, nos presentó una Golden Retriever que desde hace cuatro días está bajo su cuidado y protección. Vivía en un criadero conocido (no dio su nombre), destinada a reproducción. Aún no cumple 2 años. Jamás había salido de su jaula. En ella debía dormir y descansar sobre sus propias deposiciones. Estaba completamente sucia. No tenía, tan siquiera, un nombre.
Recién ahora conoció la calle. Se sorprendió al ver, por
primera vez en su vida un árbol. Desconocía los juegos. La primera ocasión en que tuvo contacto con una pelota (la arrojaron unos chicos a sus pies), se quedó mirándola con asombro. Ahora la toma, pero no atina a soltarla (sin duda pronto aprenderá porque se la ve inteligentísima). A pesar de haberla bañado y desinfectado, aún conserva un dejo de olor impregnado. Luego de su recuperación total, será castrada.
Pese a que nunca tuvo contacto con chicos, ya se integró
perfectamente a ellos.
Convive con otros animales destinados a tareas de zooterapia y, muy probablemente, pronto también ayudará en esa labor.
Todo a su alrededor le causa asombro. Se la ve feliz. No tengo lugar a duda que ahora tiene todo el afecto que se merece.
En realidad, podemos afirmar que, aunque tiene dos años, esta perrita nació hace sólo 4 días.
Antes de adquirir animales en un criadero, asesórese con su veterinario de confianza.