Mascotas Clonadas

Mascotas clonadas

Hace tiempo escuchamos hablar de clonación. ¿En qué consiste?, ¿Cómo se realiza?.
Sin saberlo, nosotros clonamos habitualmente: partiendo de un gajo tomado de un rosal , o quizás de otra planta y colocándolo en una maceta o en el jardín de nuestra casa para que crezca.
Aquí lo que hacemos es clonar.
El rosal que obtuvimos por medio del gajo es genéticamente igual al que le dio origen. La clonación consiste en hacer duplicados genéticamente iguales de un mismo individuo.
Actualmente se investiga no sólo clonar animales domésticos adultos sino incorporar en sus genes información que permita a las hembras, por medio de su leche, proporcionar proteínas útiles para el tratamiento de ciertas enfermedades humanas. Estas proteínas que se consiguen de cultivos celulares, son escasas y de alto costo.
También la clonación sería utilizada como origen para la obtención de células de reemplazo de aquellas que estuvieren deterioradas por enfermedades, o para conseguir órganos aptos para transplantes.
Se ha demostrado que los clones no son genéticamente igual al que dona sus células, y los investigadores deberán decir de qué magnitud pueden ser esas diferencias, pues a modo de ejemplo algunos entendidos, al referirse al rendimiento físico, estiman que la diferencia podría ser la que existe entre un superatleta y un sedentario oficinista.
Ya algunas firmas ofrecen clonación de mascotas.
Una compañía, en Nueva York están tratando de crear gatos genéticamente modificados, ya que muchas personas son alérgicas a la proteína que se produce en la piel de los gatos y que éstos segregan en el pelo.
Algunos pagan unos 2.500 dólares, esperando que puedan tener un doble de su querida mascota.
Amén de lo comentado, hay unas 1.000 muestras de perros y gatos congeladas para el futuro.
Pero debemos tener en cuenta que si bien la clonación ofrece copias iguales con respecto a su aspecto exterior, el carácter y conducta se formará según el lugar y las circunstancias en que le toque desenvolverse.
Porque la personalidad y la actitud de un animal son más un fruto de su entorno que de sus genes, y cualquier clon, aún criado por la misma familia, tendría una vida totalmente distinta, un carácter diverso al primitivo y, con suerte, sólo recreará el aspecto físico de aquel.
La razón es simple: al hablar de entorno no nos referimos exclusivamente al lugar físico sino también al aspecto temporal puesto que a la formación del carácter y la conducta de cualquier individuo contribuyen no solamente la geografía sino el momento en que se desarrolle su existencia. Cada instante es único e irrepetible. La experiencia es propia e intransferible y así como las personas, los animales están conformados y templados por su propia historia de vida.
Los protectores de animales a los que adherimos, sostienen que la clonación agrega superpoblación de gatos y perros, aconsejando a los partidarios de esta práctica que adopten animales.
La clonación de mascotas se transforma en una incoherencia si consideramos que apenas nos asomamos a la calle vemos a nuestro paso gatos o perros enfermos, abandonados a su suerte, sin que nadie se acerque y les de protección.
Carece entonces de sentido pretender la prolongación artificial de la vida de nuestra mascota, dado que lo único que podríamos obtener es un ser de similar aspecto físico, pero carente de todas aquellas características que la hacían única y especial. En cambio, es siempre más acorde al espíritu del Hombre mantener vivo el recuerdo de nuestro animalito, aceptando que su muerte obedece simplemente a la Ley Natural y volver a prodigar amor a otra mascota que será distinta, pero nos comprará con sus nuevas travesuras y tendrá su propia historia junto a nosotros. En este caso adoptaremos una actitud madura al comprender que lo importante no es el aspecto externo del animalito sino su capacidad de dar y recibir afecto, tal como ocurrió con aquella mascota que ya no está pero gozó del don supremo de ser única e irrepetible.