No a la Pirotecnia

Campaña de cosas de perros y de gatos

El perro es un animal esencialmente doméstico.
La calle, resulta para él un ambiente hostil, así como lo es para cualquier ser humano que por la indiferencia de la sociedad y la desaprensión de las autoridades se ve obligado a residir en ella.
Si hay un animal callejero es, sin lugar a dudas, porque alguien lo abandonó (a él o a sus padres).
La ciudad no ofrece ninguna posibilidad de subsistencia a los animales.
Toda mascota abandonada está expuesta constantemente a los peligros urbanos y sometida a la hambruna y a la enfermedad.
Toda mascota abandonada espera por alguien que la albergue, la cuide y la alimente.
Las razones del abandono de animales habremos de hallarlas hurgando en el lado más oscuro del espíritu del Hombre.
Existen seres dotados de una miseria humana tal que, sin acarrear en su interior culpa alguna, regalan a sus hijos una mascota para entretenerlos durante sus vacaciones y luego la abandonan, simplemente porque transcurrido el descanso, el animalito se convertiría en un obstáculo permanente para sus banales vidas.
Poco parece importarles que esta actitud de desprecio por la vida del prójimo será asimilada por sus hijos y, en algún caso, imitada por ellos.
Es evidente que quienes así se comportan carecen de los más elementales valores que no habremos de ocuparnos de inculcarles desde este humilde sitio.
Pero, sí expresaremos nuestra mas enfática condena a su proceder.
Desde este lugar y en la medida de nuestras escasas posibilidades apelamos a la solidaridad y propiciamos una campaña de adopción de las mascotas callejeras.
Deseamos recibir sugerencias y debatir ideas para aunar esfuerzos tendientes a encontrar un modo efectivo de rescatar de la vía pública a los animales abandonados.
Apelaremos desde aquí a las autoridades para que, en cumplimiento de los deberes que les impone su función, generen las herramientas necesarias para combatir el abandono indiscriminado de mascotas, así como para asistir adecuadamente al animal callejero.
El objetivo es aunar esfuerzos y encontrar, entre todos la forma más adecuada de encauzar esta campaña solidaria.
Toda idea, sugerencia o colaboración serán bienvenidos.
A fin de canalizarlas, pedimos a aquellas personas que compartan nuestra inquietud, nos envíen correspondencia a la dirección de correo electrónico de esta página o bien, la plasmen en el sitio destinado al foro de opinión.
Muchas gracias.

Cuando se aproximan las Fiestas de fin de año, comienza a oirse el ruido ensordecedor de la pirotecnia.
Esta lamentable tradición sin sentido cobra víctimas año tras año. Sin embargo, pese a las tristes imágenes que difunden los medios de chicos y adultos con lesiones severas que dejarán una secuela para el resto de su vida y, en algunos casos los incapacitan severamente o llegan a provocarles la muerte, vemos criaturas y adultos compartiendo este nefasto rito y, en muchas ocasiones, niños que manipulan los explosivos sin ningún control de sus mayores o ante la mirada impávida de estos.
Los animales se convierten en involuntarias víctimas de la pirotecnia porque se asustan muchísimo con los estruendos y aturdidos y en estado de pánico buscan refugio en cualquier lugar.
En muchos casos, se arrojan desde las terrazas o escapan sin encontrar luego el camino de regreso al hogar.
El único modo posible de evitar estas terribles consecuencias que afectan tanto a las personas como a los animalitos, es decir NO A LA PIROTECNIA sea esta legal o clandestina.
Celebrar es compartir en paz una reunión en torno a la mesa familiar. Celebrar no significa aturdirse y aturdir a los otros con estallidos cada vez más violentos y perniciosos.
Con el dinero que ahorremos podemos donar alimentos a quienes no pueden llevar nada a la mesa o ayudar a uno de tantos refugios que cuidan a los animales que otros abandonan o invitar a quien está solo a celebrar con nuestra familia.
Hagamos todo lo posible para que este año las fiestas no sean alteradas por los juegos pirotécnicos ni por el horrible aullido de la sirena de una ambulancia.
De todos modos, protejamos a nuestros animales. Tratemos de no dejarlos solos en la casa.
Si ello no fuera posible, acondicionemos un lugar en el que ellos puedan encontrar refugio.
Nunca, bajo ningun concepto debemos dejarlos en terrazas, techos o balcones.
No les suministremos sedantes de ningún tipo porque perderán los reflejos que les permita buscar, dentro del hogar el sitio que consideren más seguro.
Colocarles un collar con una placa identificatoria.